Llevamos varios años usando LinkedIn y hay algo que llama profundamente la atención: las mismas empresas, los mismos puestos… una y otra vez. Misma oferta, misma descripción, misma empresa. Algunas reaparecen cada 15 o 30 días. No se cierran; solo se republican, con pequeñas variaciones, lo justo para parecer nuevas.
¿Realmente nunca llegan a cubrir esos puestos? ¿Hay tanta rotación? ¿O quizás algunas ofertas están pensadas más para ganar visibilidad que para contratar?
Lo que ocurre cuando aplicas a una oferta
Cuando aplicas a una oferta de trabajo, estás haciendo mucho más que enviar un CV. Estás:
- Conectándote con la empresa, siguiendo su perfil, explorando quiénes son y qué hacen.
- Leyendo su misión, sus valores, conociendo su cultura y su propuesta de valor.
- Entrando en su web, descubriendo sus productos o servicios.
- A veces incluso haciendo un caso práctico o descargando su aplicación para completar la candidatura.
Y aunque no te contraten, la marca ya ha ganado: alcance, visibilidad, tráfico, seguidores y posicionamiento en tu mente. Cuando una oferta supera las 100 solicitudes en menos de 24 horas, eso son 100 personas que han interactuado con la empresa y han aprendido algo sobre ella.
El employer branding que nadie llama así
Estamos posiblemente ante un nuevo tipo de marketing donde los Recursos Humanos se mezclan con el branding. Un modelo en el que las ofertas funcionan como escaparates: atraen, posicionan y construyen reputación.
Más de una vez hemos acabado siguiendo, conociendo o incluso admirando una marca gracias a una oferta que quizás nunca existió. Y eso, desde el punto de vista del marketing, funciona.
El mismo patrón en las ferias de empleo
El fenómeno no solo ocurre en LinkedIn. En las ferias de empleo pasa exactamente lo mismo: las mismas empresas, año tras año, con las mismas «vacantes». ¿Ampliarán plantilla constantemente? ¿O aprovechan la ocasión para reforzar su marca, conectar con talento joven y seguir presentes en el radar de las nuevas generaciones?
Una reflexión, no una crítica
Esto no es una crítica a LinkedIn ni a las ferias de empleo —son grandes escaparates de oportunidades reales—, sino una reflexión. Cada vez parece más claro que el marketing se ha colado en los Recursos Humanos. Y aplicar a un empleo ya no es solo buscar trabajo: también es interactuar con una marca, conocer su historia y dejarla entrar en tu feed y en tu confianza.
Quizás no todas las ofertas son reales. Pero sí son reales los impactos que generan. Y en un mundo donde la atención es el activo más escaso, eso ya es mucho.